miércoles, 22 de octubre de 2014

NOTA 6. Un intruso: ¡el telefóno inteligente!



He llegado a casa como de costumbre tras doce horas por fuera. De la misma forma que todos los días estas esperándome en la puerta. Es una alegría inmensa verte.

Empiezas a contarme todo lo que te ha pasado en el día, las cosas que hiciste y a cantarme las nuevas canciones que te han enseñado en el jardín. De repente, te quedas callada. No lo he notado aún. Luego con voz entrecortada me dices:

-        Mami, ponme atención.

-       Te estoy poniendo atención, hija.

Seguidamente, me arrebatas el teléfono móvil y estás a punto de tirarlo al piso. Por un instante ví destrozado el equipo.

-        Hija, eso no se hace
-     ¡Mami, quiero que me mires a los ojos!¡Por favor, guarda el teléfono!
Corriste hacia los brazos de tu abuela con los ojos llenos de lágrimas.
          -         Abuela, mi mami no quiere estar conmigo. Estoy muy triste, dame un abrazo.
Ese momento fue verdaderamente impactante. Estaba escuchando a mi hija pero no con toda la atención que ella quería.

La tecnología ha permitido acortar distancias, facilitar el trabajo, obtener información en tiempo real pero también me está alejando de ti.

¿Realmente es tan importante revisar las últimas actualizaciones de Facebook o los chat recientes de los “amigos”?

Es posible que por cada segundo invertido en una vida virtual, se pierdan emocionantes momentos con seres de carne y hueso como tú.

Ya comprendí, querida hija. El tiempo para ti, es solo para ti.

Te ama, tu madre.