jueves, 12 de diciembre de 2013

NOTA 2. Te han pegado en el jardín.

Son las 8:00 p.m cuando te acompaño a tu alcoba para hacerte dormir. No quieres cerrar tus ojos porque no tienes sueño. Tiernamente te explico las razones porque las cuales debes hacerlo. Curiosamente empiezas a contarme tus historias en el jardín. Una amiguita te ha pegado varias veces. Esa niña es mayor que tú.
Te pregunté:

- ¿Qué haces cuando ella te pega?.



Me has contestado:

- Le pido perdón.

Ante esta respuesta, trato de explicarte que es ella quien debe disculparse contigo.

Me pregunto, ¿Qué estamos haciendo para que tengas tan débil el carácter?.

Esta situación trae a mi mente el recuerdo del matoneo que sufrí en el colegio por ser una niña pequeña, calmada y muy estudiosa. Tanto me atropellaron hasta que no pude más. Me enfrente a mi victimaria arrojándola al piso donde la golpee contra él. Tuvieron que quitárrmela de las manos. Con la ira que tenía no se que hubiese pasado.

Tu padre también vivió una situación similar por las mismas razones.


Sabemos que el colegio es un minimundo que también se divide en "fuertes" y "débiles", "grandes" y "pequeños", que en ese escenario las confrontaciones son el pan de cada día.  Ante esto, tenemos la responsabilidad de educarte para sobrevivirlo, crecer y ser una persona de paz. Lo curioso es que entre tantas posibilidades, no estamos seguros cuál es la forma correcta de hacerlo.

He analizado cada actitud tanto de tu padre como mía, también la de tus abuelos que son los que te cuidan por las tardes. Nosotros somos más enérgicos, en cambio tus abuelos son más dóciles y evitan la confrontación quedandose callados. No sé si estos opuestos estén afectando tu personalidad. ¡Vaya acertijo al que nos enfrentamos!

La vida debería traer manual para ser padres. Todos los días tenemos un nuevo dilema que resolver contigo.

Te amamos, campeona.

PREGUNTA DEL DIA:

¿Que harían otros padres en nuestro lugar, si vivieran una situación así?