Hace poco había llegado del trabajo. Estabas en el balcón
del apartamento esperando mi llegada. Vi tu felicidad al verme luego de doce
horas ausente.
Cuando llegue a la puerta, tú estabas ahí con esos ojitos rebosantes
de felicidad.
- Mami, te amo. Te he estado esperando, quiero que juguemos.
Te besé dulcemente en la frente y te di un abrazo fuerte. Te
pedí media hora para cenar, descansar un poco y poder dedicarte el tiempo que
me estabas demandando. Fuiste a sentarte en el sofá a observar las noticias que
estaban pasando por la caja idiota (el televisor) aguardando el tiempo
prometido para jugar.
Hemos empezado el juego, por fin.
- Mami, hoy jugaremos a la doctora Juguetes. Mi abuelo está enfermo y tu estas acompañándolo en el área de urgencias del hospital y yo seré la doctora que los atenderá.